Tres cafés en Coyoacán
1.
Alverre. Café bistró
Se encuentra en la
esquina de las calles Gómez Farías y Cuauhtémoc. Como pocos, retoma el estilo bonaerense de la
cultura del café: las ventanas hasta el piso quiebran la distancia con la calle,
la barrera entre interior y exterior es discreta, permite la privacidad del
espacio adentro y disfrutar de la belleza de lo que hay fuera. Las mesas y sillas marcan un toque
tradicional -de madera oscura- sobrias y elegantes. Cuadros de arte moderno
cuelgan de las paredes, y la música siempre está bien escogida. El paralelo con Buenos Aires no es casual, la
tarjeta postal que regalan con la cuenta explica el origen del nombre:
“Alverre.- Contracción e intercambio silábico de la frase ‘al revés’. Juego
sintáctico característico del lunfardo (el lenguaje del tango, el juego y el
azar…)”.
2.
Corina

3.
La Ruta de la Seda
Lo
descubrí por casualidad caminando por la zona. Es una pequeña casa en esquina
con un portón viejo de madera y una ventana que da a la otra calle. El espacio
es mínimo, sólo entran dos mesas y la barra donde está la caja y algunos
pasteles. Parece una casa antigua de adobe de cualquier pueblo latinoamericano.
Afuera, aprovechando la espaciosa vereda, hay cuatro discretas mesas -cada vez
son más-. La música siempre es suave, tanto como la sofisticada pastelería: torta
de té verde o de pétalos de rosa. Cuando llega el café cremoso en una pequeña
tasa, no es más que la coronación que termina de armonizar el sabor y el aroma,
con la vista y el oído. Un espacio delicado y encantador, como su nombre.
4.
El café: un refugio
¿Por qué hablar de cafés
en Coyoacán cuando Bolivia está en plenas elecciones presidenciales? Tal vez
por lo previsible de los resultados, o porque encuentro tantos parecidos en el
quehacer cotidiano que no me dan ganas de escribir una coma sobre candidatos y
campañas, a menudo me es difícil diferenciar unos de otros. Tal vez porque en este
período se ven las miserias de los partidos y la pobreza del argumento. Tal vez
por mi desencanto con la política y sus actores. Tal vez porque este sea el
mejor momento para ocultarse en un café, lo más lejos posible, esperando que
pase el vendaval y que vuelva la decencia a la arena pública.
Publicado en El Desacuerdo, octubre 2014.
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