Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Licencia de conducir

Estaba esquivando el trámite, pero ya no puedo más: tengo que sacar mi licencia de conducir. Sabía que iba a ser engorroso, seguramente por eso encontraba buenas razones para patear la pelota adelante. La situación se complica porque mi último brevete boliviano venció hace un par de décadas. Un día me armo de valor cuando han disminuido los contagios por Covid, y voy al tránsito. Una amable señorita me dice que primero tengo que pasar un examen teórico y práctico, para lo cual debo inscribirme en una escuela de conducción. Averiguo cómo funciona el asunto de la tal institución: primero requiero un certificado médico de un centro autorizado (no cualquier doctor, claro). Voy a hacerme el estudio, por suerte no tarda mucho, sólo un poco más de una hora. Se toman muy en serio el test psicológico, me hacen memorizar objetos, contar de manera descendente con los brazos extendidos, me preguntan cosas con respuestas obvias y al final me la psicóloga emite su sentencia: “usted es apto para cond

Entradas más recientes

Recuperar la democracia por decreto

Cumpleaños en Pandemia

La política de un cientista político

15 de enero de 1981

Virgen de Guadalupe en La Paz

Elogio al Pumakatari

El Regreso

El Evo que siempre fue

Adiós a Loida

Los dilemas del delfín de Evo