Recuerdos con Francois Houtart
IIS-UNAM

La
primera vez que lo visité fue cuando tenía 24 años, en 1994. Pasé por Lovaina y
me alojé en casa de unos conocidos suyos que él consiguió. Pude conocer a
Genevieve Lemerciener, colega suya con quien publicó varios libros y artículos;
poco después Genevieve murió, alguna vez acompañé a Francois a visitar su
tumba.
Yo
tenía la intención de estudiar un doctorado en la UCL y que él dirigiera mi
trabajo, pero lamentablemente ya estaba jubilado. Eso no impidió que me diera
todo su apoyo para conseguir una beca de estudios y que acompañara mi tesis
hasta su defensa.
Dos
años después ya era estudiante doctoral en la UCL. A mi llegada a Bélgica me
encontré con la grata sorpresa del festejo de los 20 años del Centro
Tricontinental (CETRI). Houtart fundó esa institución en 1976 para promover la
solidaridad con los movimientos de liberación y movimientos sociales de Asia,
Africa y América Latina. Con pocos recursos, convirtió su casa en Lovaina la
Nueva en la sede del CETRI. Su recámara era lo único que él ocupaba; aparte
había una sala de reuniones, cuartos para estudiantes, un centro de
documentación y estudio, además de una biblioteca especializada que luego fue
administrada por la UCL. Por el CETRI pasaban múltiples líderes políticos y
sociales e intelectuales de la izquierda mundial.
Pero
decía que tuve la suerte de asistir a la celebración de las dos décadas del
CETRI; recuerdo haber visto a Pablo González Casanova, Samir Amín o Ernesto
Cardenal, quien en esa ocasión recibía el Premio Cultura y Emancipación de los
Pueblos que lo otorgaba el propio CETRI. Pedí permiso a Francois para cubrir
fotográficamente el evento, y guardo hasta la fecha una simpática toma de
Cardenal leyendo Mafalda.
Aprendí
muchas cosas de Houtart. Sus libros fueron clave en mi formación, desde aquella
fabulosa investigación sobre Sri Lanka (Religión
e ideología), hasta sus reflexiones sobre su amigo Camilo Torres, sus
estudios sobre Haití o Nicaragua, o sus textos de sociología de la religión (a
propósito, hace un par de meses me encontré con una conferencia suya sobre
ciudad y religión que apareció con inigualable pertinencia para mis inquietudes
actuales de investigación).

El
CETRI siempre fue considerado un hogar para muchos estudiantes latinoamericanos.
En mis años de doctorante, entre 1996 y 1998, abrió sus puertas para acoger al
Foro Latinoamericano, que era un colectivo de jóvenes progresistas que nos
juntábamos semanalmente a reflexionar sobre la situación de nuestros países. Además,
los domingos, luego de seguir en la semana mis cursos de sociología de la
religión, acudía al CETRI a las “misas sociológicas” -como las denominaba un
amigo colombiano- de Francois. Era una reunión de no más de 5 a 7 personas, y
en su homilía Houtart compartía sus actividades que siempre eran asombrosas:
sus últimos viajes y encuentro con líderes religiosos o políticos, las
publicaciones o nuevos movimientos sociales, todo a la luz de lo religioso.
Mi
cariño hacia el Francois era enorme, por lo que le ofrecí vender la revista del
CETRI, Alternatives Sud, en
conferencias o eventos. Andaba con mi cajita de libros por las aulas de la UCL,
acomodándolos al fondo de auditorios en una mesa en la espera de que algo se
vendiera. En 1998, con otro sociólogo chileno hicimos un libro que juntaba mis
fotos tomadas en Bélgica y los poemas que a él le nacían al verlas. Por
supuesto no teníamos quién editara algo así; fue nuevamente Houtart que
solidariamente se ofreció a publicar el libro que se llamó Destellos del norte, mirada y palabra del sur.
En el
2006 escribí Bolivia. País rebelde al
calor de la llegada de Evo Morales al gobierno, es acaso mi libro más
militante. Se lo mandé a Francois quien inmediatamente me sugirió publicarlo en
francés, me conectó con una editorial y salió a la luz meses más tarde.
La
última vez que lo vi fue en Bruselas hace unos diez años. Le regalé la
reedición del libro póstumo de mi padre Luis Suárez Los cuatro días de la eternidad, le tomé una foto con el documento
entre sus manos. Hace unos meses supe que venía a dar una conferencia en la
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM pero lamentablemente no
pude acudir a escucharlo. Lástima, hubiera sido el un encuentro de despedida.
En su
larga y fructífera vida, Francois Houtart articuló distintas dimensiones. Abrió
brecha en la sociología de la religión utilizando las ciencias sociales
-particularmente la clave marxista- para entender los procesos religiosos. Sus
investigaciones representaron un giro a cómo se estudiaba la religión hasta mediados
del siglo pasado, Houtart puso los datos en la lógica de explicación del
fenómeno religioso. Fue un innovador intelectual que abrió una línea
sociológica tremendamente pertinente, lo que se ve reflejado tanto en sus
libros como en el sello que puso a la dirección de la revista Social Compass y en los estudiantes que
formó.
Por
otro lado, nunca dejó el compromiso político. Tenía claro que debía jugar el
rol de vincular Asia, Africa, América Latina y Europa, promoviendo los
movimientos sociales del sur. Por eso fundó el CETRI y sostuvo la revista Alternatives Sud. Fue uno de los
pensadores del altermundismo y estuvo
en centenas de foros y conferencias. Siempre con una palabra atinada y
progresista. Así se entiende que su última trinchera haya ejercido como
profesor y activista en Ecuador, donde murió.
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