jueves, 5 de enero de 2012

“En este país no hay futuro para mis hijos”


En una de las reuniones de fin de año escuché de una familia boliviana que vive en la Ciudad de México el siguiente comentario –por cierto, nada nuevo–: “dejamos Bolivia porque como está la situación no hay futuro para nuestros hijos”. La frase la he escuchado cientos de veces en personas que, luego de la llegada de Evo Morales al Gobierno en 2006, no dejan de sentirse acorraladas.

Tal afirmación viene de una clase media que se percibe amenazada, tal vez con relativa razón, por los cambios estructurales. Algunos de ellos, los de mayor raigambre racista, repiten la sentencia con un tono elevado; pero otro sector, el más estratégico, se siente muy bien con el Gobierno.

De hecho sabemos que la banca ha ganado más con Evo que con Goni, sus fortunas han crecido de manera más acelerada con la Revolución Democrática que con el neoliberalismo. En el país hay plata, mercado, crecimiento, estabilidad; el espacio para hacer dinero en una sociedad con mayores ingresos es muy amplio, sólo se debe tener creatividad y despojarse de prejuicios. Así lo han entendido algunos, y para quienes vivimos fuera del país y volvemos de tiempo en tiempo, es notoria la transformación. Un pequeño paseo por la zona Sur –no sólo la de Juan Carlos Valdivia– muestra las construcciones en Calacoto o los nuevos templos del mercado y la cultura norteamericana como el Megacenter de Irpavi o el Multicine de la avenida Arce. La sociedad paceña –o la sureña– con Evo vive más cercana a la lógica de consumo estadounidense que con Sánchez de Lozada.

¿Pero entonces por qué la clase media no proyecta su futuro con el Presidente indígena? ¿Por qué se siente incómoda? Podría aventurar la hipótesis de que, efectivamente, es ella la que perdió parte de sus privilegios.

Por un lado, en la vida cotidiana sus posibilidades de emular a la aristocracia se redujeron: claro ejemplo es que en estos tiempos es una hazaña mayor conseguir empleada doméstica. Abundan las conversaciones donde las señoras clasemedieras se quejan de “estas cholas alzadas” que “ahora quieren tener horario, vacación, derechos, saber en qué va a consistir su trabajo” (es decir, los elementos básicos de un contrato laboral en cualquier Estado de derecho).

En muchas reuniones familiares he escuchado la misma cantaleta. Pero, por otro lado, la posibilidad de que la administración pública se convierta en el mecanismo de ascenso social se ha reducido.

La rotación de élites impuesta por Evo ha implicado que los cargos burocráticos sean ocupados por personas cuyas credenciales fueron construidas en las luchas sociales y no en la Universidad Católica Boliviana, por lo que la promesa de que el estudio en una escuela privada iba a asegurar un trabajo estable –especialmente en el Estado– se ha esfumado.

Por tanto, la clase media se ve obligada a descender sistemáticamente y en una generación quedar uno o dos peldaños más abajo; le quedan dos opciones: huir buscando otros horizontes que en verdad no son más que una ilusión (cuando salen del país no sólo siguen siendo clase media, sino que pierden su capital social, económico y cultural y todo es cuesta arriba) o aprovechar las oportunidades del mercado para capitalizarse y más bien ascender.

Los sectores populares tienen otro comportamiento, la historia les sonríe; y las altas oligarquías también juegan sus cartas con relativa astucia. Pero la clase media, como siempre, se siente angustiada y no sabe hacia dónde disparar. Por eso seguiremos escuchando, en gritos o susurros, la aburrida sentencia: “en este país no hay futuro para nuestros hijos”.

Publicado en Página Siete (5-enero-2012).  Imagen "Los aristócratas", de José Clemente Orozco, Museo de San IIdelfonso (México D.F.).

5 comentarios:

Janine dijo...

Si según el autor los otros horizontes son "una ilusión" y que lo que debería hacer la clase media boliviana es "aprovechar las oportunidades del mercado para capitalizarse y más bien ascender", me pregunto que hace el autor boliviano en México? Dispuesto a trabajar y cambiar el futuro de México pero no el de Bolivia? No critico su elección pero no hay consistencia ni coherencia entre lo que el autor escribe y la realidad que vive así que no tiene derecho a criticar a los que se van de Bolivia

Anónimo dijo...

QUE ABSURDO, POR QUÉ GENERALIZAS LA REALIDAD PACEÑA CON LA BOLIVIANA?? EN TARIJA JAMÁS DESPRECIAMOS A LA EMPLEADA DOMÉSTICA, Y DEJA DE HABLAR DE NEOLIBERALISMO HASTA QUE NO SE DERROGUE EL 21060.
LAS COSAS EN BOLIVIA ESTÁN IGUALES, NO CAMBIÓ NADA, Y LA OLIGARQUÍA PACEÑA SIGUE MANEJANDO AL PRESIDENTE COMO A TÍTERE.

Gonzalo dijo...

Señor Suarez, por qué no vuelve a Bolivia a gozar de la revolución democrática,del desastre del estado plurinacional, y no desde la comodidad en la que seguramente vive, muy suelto de cuerpo da consejos sobre inversiones y otros asuntos alejados a la realidad boliviana.Puesto que algunas personas son tan falsas que ya no son conscientes de que piensan justamente lo contrario de lo que escriben

Pablo Andrés Rivero M. dijo...

Aquí procuro un comentario menos "acalorado" desde el invernal norte lejano.

Encuentro categorías sociológicas suelta e incluso imprecisas en el análisis (y me disculpo frente a un sociólogo por el atrevimiento), "clase media", "oligarquía", e incluso racismo de manera implícita se entremezclan en una apreciación que merece matices y precisiones.

Nos cuesta mucho a los bolivianos aceptar que vivimos en un país de exclusiones y racismos incrustados en nuestro imaginario.

Que el proyecto político sea el deseado por unos o despreciado por otros es otro tema. Pero Hugo José dice algo que en lo empírico es comprobable, la clase media y las élites blanco-mestizas urbanas de Bolivia viven tan o mejor en el gobierno de Evo Morales que antes.

Pero meto el dedo más adentro en la llaga, ¿las habitantes del área rural viven en mejores condiciones? Según algunos datos sí, más escuelas, caminos, luz, agua potable, canchas de fútbol... Claro que eso no es suficiente.

¿Qué hay de las zonas periurbanas? Ahí la historia es otra. La gente sigue viviendo al día y mira cómo otros hacen plata, blancos, mestizos, cholos y también indígenas.

La clase media, categoría muy difusa y compleja en Bolivia, es aquella que vive de su trabajo, que paga impuestos (tal vez porque no le queda otra), que busca mandar a sus hijos a una buena escuela o universidad para ver si logra mejores perspectivas. Esa clase media, que vive con lo que gana no la pasa bien, ni ahora y tampoco la pasó bien antes. Fue la que votó por Evo Morales el 2005 pero que ya no lo respalda, intuyo.

Hugo José, siento, se refiere a esa burguesía clasemediera arribista que siempre hubo, que no goza de la "suerte" del gran capital, pero que si ejerce la superioridad racial imaginada como valor (antivalor) social.

Escribo esto desde lejos, decía al principio, desde Letonia, tomé la elección de irme del país. No porque Evo, los indios o los pinches minibuses, sino porque uno elige donde estar, si puede.

PD. Que bueno que vuelvas a publicar en este blog.

Anónimo dijo...

Realmente indigna la posisicón del presente articulo de Hugo j. s. y producto de esto fue publicado un articulo de respuesta pro Ernesto Rodríguez también en pagina siete titulado "HAY FUTURO PARA NUESTROS HIJOS? del 07 de feb de 2012. El contenido es la pura verdad!!!