lunes, 19 de abril de 2010

Ferrat

En un domingo de marzo del 2010, abro el periódico y me encuentro con la noticia de la muerte de Jean Ferrat. Inevitablemente mis recuerdos se alborotan. Recorro episodios de mi vida entrelazada a su música. Habrá sido en el ochenta y dos, cuando mi madre partió a Francia con una beca de tres meses, que para mis doce años fueron percibidos como treinta. A su vuelta, además de quesos, fotos y regalos, su maleta y su espíritu traían un hallazgo: Ferrat.

Yo no sabía francés, así que las canciones sólo eran decoficables a través del relato de Betina. Y entre los discos –por supuesto de vinilo-, estaba acaso uno de los más emblemáticos: Ferrat 80; que traía la canción Le bilan. Sólo décadas más tarde entendí que la palabra significaba “el balance”, y que efectivamente Ferrat en aquel álbum, y sobre todo en aquella canción, hacía una evaluación política y personal de lo recorrido. Del primer encuentro, recuerdo las letras dedicadas a su mascota a quien le decía algo como “entre tú y yo no se sabía quién era el amo”; o el “quítate la camisa” dedicado a la amada. Acompañaba a los afectos, la explicación que mi madre hacía de su compromiso político, de su forma de vida en un pequeño pueblo de provincia, de su sencillez.

Un tiempo más tarde, pude escuchar a Ferrat sin intermediarios. Volví a Le Bilan, “a los ideales que nos hicieron combatir y que todavía hoy día nos empujan a la lucha”; entendí su crítica a las perversiones del “socialismo de caricatura”, sin abandonar la responsabilidad por construir un futuro sin sufrimiento vigilante de los “poderes de la tierra y del cielo”. Su reivindicación del canto en francés, resistiendo la aplanadora norteamericana.

Hace poco, un técnico paceño digitalizó los dos álbumes de mi madre, Ferrat 80 y Enregistrement 1979. Ahora los escucho en copias de discos compactos con la nostalgia del primer momento, y con la mayor admiración por el artista que supo administrar creación, ternura y compromiso. Y como escribo desde México, no puedo dejar de evocar la reciente partida de Carlos Montemayor, que desde la literatura, cantaba la misma melodía que Jean Ferrat.

2 comentarios:

Balam dijo...

buscaré el disco que aludes. No lo conozco y ya me dio la intriga

jaime dijo...

Me encantaría poder escuchar a Ferret y poder compartir un poco de lo narrado