miércoles, 19 de marzo de 2014

José María Arguedas. Sociólogo.

Una reciente conferencia me hizo descubrir a un autor que siempre escuchaba nombrar pero que nunca tuve el tiempo de leer con detenimiento (me queda la tarea pendiente). Sin duda, José María Arguedas es de una riqueza extraordinaria y ya mucho se ha escrito sobre lo escrito, pero quiero detenerme en algunos aspectos que me llaman la especialmente la atención desde el lente sociológico.

Quizás hay que empezar por aquella importancia que Arguedas le da a la experiencia -"lo que he sentido"- para su proyecto creativo y cognitivo a la vez.  Se habla desde lo que se vive, por eso es imposible separar las dimensiones de lo humano: cantar, hablar, escribir, descubrir, pensar, contar y crear son procesos imbricados. Así, cuando afirma "...los que sabemos cantar en quechua", no sólo se refiere a una competencia músico-lingüística, sino a una auténtica cosmovisión. En esa dirección, es clave la siguiente frase: "Cuando el ánimo está cargado de todo lo que aprendimos a través de todos nuestros sentidos, la palabra también se carga de esas materias". La capacidad de conocer está en "todos nuestros sentidos" que son los que nutren y "cargan" el "ánimo". De alguna manera, Arguedas estaría dialogando con la teoría del habitus que se hace cuerpo de Pierre Bourdieu: en código sociológico, diríamos que es el proceso de experiencias vividas en distintas posiciones sociales en una trayectoria particular, el que construye las disposiciones que nos permiten una visión coherente del mundo. En una carta especialmente sugerente, Arguedas dice: "¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico". Esta frase es visionaria en un momento en el que la idea del socialismo impregnaba toda la discusión política e ideológica. Arguedas no niega su influencia y su diálogo con las ideas socialistas, pero, a diferencia de la ortodoxia propia de la época, acepta que "no mató en mí lo mágico", por tanto la religión, la fiesta, el encantamiento. Esta es acaso la tensión que atraviesa íntegramente su obra, la doble pertenencia, o esa manera compleja de circular entre distintos mundos culturales. Años más tarde, la sociología francesa, sabiendo que -como sugirió Weber- la modernidad es por principio una sociedad caracterizada por el desencantamiento del mundo, habló no de la secularización y el exilio de lo religioso, sino m{as bien de la "modernidad religiosa", es decir que las creencias circulan de otra manera en lugar de desaparecer. Arguedas ya lo decía con claridad, ni el proyecto más racional en su versión progresista occidental -el socialismo- en el momento de mayor legitimidad, logró matar en él "lo mágico".

Arguedas también sostiene que su proyecto intelectual no es solamente estético, sino a la vez analítico: "Yo vivo para escribir, y creo que hay que vivir desincondicionalmente para interpretar el caos y el orden". Comprender y explicar -diría Weber- "el caos y el orden" está en el corazón de su escritura.

Finalmente, ahora que tanto el mundo intelectual como el académico están regidos por las lógicas laborales y por la tiranía del mercado, Arguedas, criticando a los escritores de su tiempo tentados por las consultorías, dice: "escribimos por amor, por goce y por necesidad, no por oficio".

Cuánto refresca releer a aquellos que supieron mirar y escribir en otros tiempos para todos los tiempos. José María Arguedas es uno de ellos.

(Publicado en suplemento Ideas de Página Siete, Bolivia)

1 comentario:

Dr. Jean Eddy Saint Paul dijo...

Una pequeña aclaración: La noción de “desencantamiento del mundo” (die Entzauberung der Welt, le désenchantement du monde) en la sociología de la religion de Max Weber, sí alude a la secularización, mi estimado Hugo Jose Suarez. Nada más que en Weber, le désenchantement du monde no equipara a la desaparición de lo religioso, sino más bien alude a un proceso de racionalización que, en Occidente, ha llevado a una transformación de lo religioso desde su interior, lo que ha propiciado un mejor control del mundo empírico. Un monde desenchanté, selon Weber, suppose une abolition progressive des puissances de la magie et du mythe, la sécularisation et la désacralisation des “images du monde”. Lire: Pierre BIRNBAUM, François CHAZEL, Jean-Marie VINCENT, « Action et Communication », L’Année Sociologique, vol. 43, 1984, p. 243 ; Isabelle KALINOWSKI, « Introduction », dans Max WEBER, Sociologie de la religion (Économie et société), traduction de l’allemand, introduction et notes par Isabelle Kalinowski, Paris, Flammarion, 2006 (Champs), p. 7-76.
Y para la cuestión de la diferencia entre la comprensión y la explicación, me parece sugerente la lectura del libro de: Felix Gustavo Schuster, Explicación y Predicción: la Validez del Conocimiento en las Ciencias Sociales (Caracas: Clacso, 1986). Buen día!
Dr. Jean Eddy Saint Paul