miércoles, 10 de octubre de 2012

Columna en Página Siete (7-10-2012) (cada tres semanas)


Sociología vagabunda.  Volver a empezar

Tengo una relación itinerante con la escritura en prensa.  Tuve una columna que nombré Intervenciones.  Luego cambié a una otra propuesta: Sueño ligero.  Cuando la informática tocó mi puerta complementé la publicación con el blog del mismo nombre y el subtítulo “un espacio para soñar”.  Pero como todo ciclo, este llegó a su fin, y empieza otra etapa.

Cada momento estuvo marcado por alguna circunstancia particular; en esta ocasión, lo que sella mis letras es mi ausencia: hace ocho años que dejé Bolivia –aunque ella no me dejó a mí-, y desde entonces descubrí que partir es una manera de morir, dejar que “tu mundo” transcurra sin ti, se transforme, se acabe y renazca en nuevas formas cada vez más ajenas.  Pero es un morir a medias porque las visitas esporádicas reaniman las sensaciones de pertenencia.  En este juego también los sueños hablan, en ellos la memoria, acompañada por la nostalgia, es quien dirige las escenas, yo quedo al margen, saboreando en la madrugada el paso del recuerdo.  Por eso, decía, esta columna alimentará uno de los vasos comunicantes que mantengo con el país, una manera de subsistir “contigo en la distancia”.  Y recuerdo a Carlos Fuentes: “uno comienza a escribir para vivir.  Uno acaba escribiendo para no morir”.

Sociología vagabunda, así se llamará este nuevo espacio.   Se tratará de un lugar donde puedan circular ideas filtradas por el lente sociológico, pero tan libres como sólo el vagabundaje lo permite.   La idea la retomo de Howard Becker, quien en el prólogo de su libro Cómo hablar de la sociedad. Artistas, escritores, investigadores y representaciones sociales (2009) reflexiona sobre su insistencia en observar cine, literatura, documentales, fotografías, etc. y en ellas encontrar el “problema social”.   Se trata entonces de fijar la mirada en la observación tanto de la vida cotidiana, como de las producciones culturales que atraviesan por mis manos en distintos soportes, y comentarlas intentando descifrar en ellas las formas de lo social que tienen inscritas.   Aquí la libertad y el deseo regirán las letras.  No buscaré presentar resultados acabados, sino procesos, ideas, intuiciones.  Privilegiaré las preguntas más que las respuestas; las reacciones, las dudas.

Por eso me dejaré llevar por el teclado.  Escribiré sobre una película, un encuentro en el metro, un concierto, un coloquio, una canción, una conferencia, un cómic o una novela.  Todo lo que me invite a dedicar unas líneas, y que valga un tiempo frente a la pantalla.  Aquello que se queda a medias, esas ideas sueltas y a menudo anárquicas sobre el último libro leído, o la melodía que me transporta a la infancia.

Y vuelvo a Fuentes: escribiré “con apremio porque mi ausencia se convirtió en un destino”.  Se levanta el telón.  

1 comentario:

Sebastian Paz dijo...

Para tus amigos de la infancia, aquellos que te vimos crecer y quienes fuimos testigos de algunas circunstancias que no fueron entendidas del todo en su momento, pero que transformaron para siempre tu visión y la nuestra sobre la sociedad y la vida misma. Para nosotros que fuimos testigos del desarrollo de la gran sensibilidad con la que enfocas los asuntos sociales y humanos, este espacio al que apropiadamente llamas "Sociología vagabunda", es un verdadero regalo que esperamos recibirlo ansiosos, ya que evoca a través de sus palabras, los sentimientos más profundos de la curiosidad e inocencia que solo se tiene en la niñez.